El Poder del Chisme

 

¿Escogió a Fletcher Christian, porque pensó que Bligh fue un tirano sádico? Tanto usted como la reputación de Bligh son víctimas del chisme.

El verdadero William Bligh fue el más humano de los comandantes de la expedición de la Marina Británica por el Pacífico durante los años 1700. Él le dio menos latigazos a sus hombres y trató con más tolerancia a la población nativa que como lo hicieron los capitanes Cook o Vancouver. Bligh era irascible (especialmente con los subordinados), pero su lenguaje no era peor que el de sus contemporáneos de la Marina Británica.

¿Qué lo transformó en el matón de la literatura popular? El poder del chisme y el apetito humano por escuchar una buena historia.

Los amotinados del Bounty incluyeron a Peter Heywood y a Fletcher Christian. Sus familias eran pobres, pero estaban unidas. Heywood se relacionó con un almirante mayor de la Marina Británica a través de su matrimonio. El hermano de Christian, Edward, enseñaba leyes. Los Christian asistieron a la escuela junto a Wordsworth y Coleridge, dos de los más importantes poetas de la era del romanticismo en Inglaterra.

Heywood fue condenado por amotinarse, pero recibió el perdón debido a conexiones familiares. Retomó su carrera en un barco comandado por su tío. La acusación de su amotinamiento fue una mancha inconveniente para él. Para ayudar a prosperar a Peter, su familia comenzó una campaña de rumores contra Bligh, el cual no tenía parientes en la Marina Británica.

El centro de los chismes era dejar en claro que el motín se realizó debido a Bligh, y no a los amotinados. Dos de los amotinados proporcionaron suficientes coartadas para sostener ese rumor. Los demás, esparcieron muchos más rumores –el chisme era lo que interesaba, realmente.

Luego Edward Christian intentó rehabilitar a su hermano. Entrevistando a los sobrevivientes del Bounty, cambió los acontecimientos del viaje, transformándolos en una historia acerca del brutal comportamiento de Bligh. Las dificultades del viaje como las raciones pequeñas de comida, alimentos descompuestos y las malas condiciones de la tripulación eran las cosas comunes que tuvieron que enfrentar los marineros de aquella era, pero muy distante de la forma de vida de un abogado tan fino. Coleridge y Wordsworth, fascinados por la historia de Edward, transformaron a Christian en el ideal de la rebeldía romántica de su poesía.

Recobró Su Reputación entre Pedazos

Las corrientes de Heywood y Christian emergieron hacia la narrativa del Bounty de hoy, un cuento atractivo de la romántica resistencia a la tiranía. Cautivados por la leyenda, muchos ignoran el interés que ellos tuvieron al crearla. Bligh, que llevó a sus aliados en un viaje de 4.000 millas en un bote descubierto sin perder a ningún hombre, recobró su reputación entre pedazos.

Pasaron dos siglos antes de que los eruditos volvieran a examinar la convencional inteligencia acerca del motín. La mirada más completa acerca de estos acontecimientos, la entrega Caroline Alexander en su libro titulado The Bounty: The True Story of the Mutiny on the Bounty.

Logrará muy poco en cuanto a restaurar la reputación de Bligh. La historia se ha repetido tantas veces que la gente cree que tiene que ser verdad. De otro modo, ¿por qué la repetirían tantas personas? Así es el poder del chisme.

Fletcher Christian volvió a Tahiti. Él y otros amotinados raptaron a algunas mujeres nativas haciéndolas sus esposas y convirtieron a los hombres tahitianos en esclavos. Navegando hacia una isla desolada, destruyeron al Bounty y en los próximos años se mataron entre ellos. Después de cuatro años, sólo un amotinado permaneció con vida.